Un fragmento de un texto escrito por Ricardo Bedoya sobre el Grupo Chaski, el cual forma parte del libro: 100 Años de Cine en el Perú: Una Historia Crítica.
“El Grupo Chaski preconizó, desde sus inicios (...) Un cine responsable, lúdico, inmerso en lo cotidiano, con una estética de la cohabitación, de la convivencialidad, una creación colectiva incluso.
Su poética es la del hombre (el niño) común, la del personaje ordinario, la del ciudadano normal y cotidiano. Por eso, la mirada del grupo se afinó cuando tuvo que rastrear lo banal, lo menudo, la experiencia social compartida de todos los días. Y es que allí encontraron las bases de su estética, fundada en la expresión de lo real, lo auténtico, lo "social".
“Sus películas postularon una y otra vez que nuestros prójimos se nos asemejan más en lo ordinario que en lo excepcional. Y sin embargo, paradoja mayor, todos los protagonistas de Chaski terminan poseyendo una cualidad "heroica". Y es que los hombres ordinarios (Gregorio, Juliana, los "sobrevivientes de oficio") acceden a la dignidad y hasta a la exaltación (cualidades de ese heroísmo social anclado en la experiencia de vivir en un lugar y en un tiempo difíciles) gracias a la promoción del esfuerzo y el desafío a las privaciones cotidianas.
Hasta que ello ocurre, mientras llega esa epifanía profana, se mantienen como típicos "antihéroes", cifras anónimas, mandatarios de todos aquellos que vieron sucumbir la vida agraria y se sometieron al desgaste de la urbe”.
“El Grupo Chaski preconizó, desde sus inicios (...) Un cine responsable, lúdico, inmerso en lo cotidiano, con una estética de la cohabitación, de la convivencialidad, una creación colectiva incluso.
Su poética es la del hombre (el niño) común, la del personaje ordinario, la del ciudadano normal y cotidiano. Por eso, la mirada del grupo se afinó cuando tuvo que rastrear lo banal, lo menudo, la experiencia social compartida de todos los días. Y es que allí encontraron las bases de su estética, fundada en la expresión de lo real, lo auténtico, lo "social".
“Sus películas postularon una y otra vez que nuestros prójimos se nos asemejan más en lo ordinario que en lo excepcional. Y sin embargo, paradoja mayor, todos los protagonistas de Chaski terminan poseyendo una cualidad "heroica". Y es que los hombres ordinarios (Gregorio, Juliana, los "sobrevivientes de oficio") acceden a la dignidad y hasta a la exaltación (cualidades de ese heroísmo social anclado en la experiencia de vivir en un lugar y en un tiempo difíciles) gracias a la promoción del esfuerzo y el desafío a las privaciones cotidianas.
Hasta que ello ocurre, mientras llega esa epifanía profana, se mantienen como típicos "antihéroes", cifras anónimas, mandatarios de todos aquellos que vieron sucumbir la vida agraria y se sometieron al desgaste de la urbe”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario