miércoles, 27 de octubre de 2010

A propósito de la realización audiovisual participativa: Inteligencia colectiva y participación

Un texto de Gustavo J. Mata

La inteligencia de una persona, su capacidad de comprender y resolver problemas, es percibida por quienes le rodean: es una realidad intersubjetiva. La inteligencia colectiva, la capacidad de un grupo para comprender y resolver problemas, también es perceptible. La inteligencia de un equipo de fútbol, por ejemplo, es evidente en su capacidad de adaptar defensa y ataque a una situación compleja y cambiante.

Las pruebas de Coeficiente Intelectual (CI), y otros instrumentos sicológicos, han permitido cuantificar la inteligencia individual. Investigadores estadounidenses –de la Carnegie-Mellon University, del Massachussets Institute of Technology y del Union College– han demostrado que puede asignarse un factor de inteligencia colectiva a un grupo. Este CI colectivo es descrito en detalle en un artículo del 30 de septiembre, en la revista Science.

¿Es el CI del grupo la suma o el promedio del CI de cada uno de sus miembros? No, los investigadores encuentran que la inteligencia colectiva correlaciona con la sensibilidad social promedio del grupo, con la igualdad en el tiempo de las intervenciones de cada uno de los participantes y con la proporción de mujeres. La inteligencia colectiva del grupo depende de su capacidad de promover la participación de todos.

Cuando todos los que participan en un grupo tienen igual oportunidad de aportar sus ideas a la solución de un problema, la inteligencia del mismo puede ser superior a la del más inteligente de sus integrantes.

En el caso contrario –cuando una sola persona domina la conversación, inhibe la participación de los demás y supedita la misma a sus ideas– la inteligencia colectiva disminuye radicalmente; el CI colectivo resulta menor que el del menos talentoso de sus miembros. El colectivo se embrutece.

Limitar la participación efectiva de la inmensa mayoría es cercenar nuestra inteligencia colectiva, es condenarnos a no salir nunca de la oscuridad del atraso.

http://apartaderos.blogspot.com/2010/10/inteligencia-colectiva-y-participacion.html#ixzz13ZamRZ99

martes, 26 de octubre de 2010

Notas sobre cine y educación

Por: Christian Velásquez

Grupo Chaski


El cine como objeto de entretenimiento fue una constante desde la primera proyección pública, en aquellos lejanos años de 1895 en Paris, Francia. Se cuenta que la gente cuando vio la primera proyección se asusto, pensaba que era personajes que pronto saldrían de la pantalla y cobrarían vida, les fascino a los primeros espectadores que como un “espejo” reflejara las cosas de la vida cotidiana, el pasar de los carros, los ademanes de los viejos, etc…


La imagen se convirtió en espectáculo desde esa vez. De ser una acción de artesanos del arte al principio de los tiempos de cine, que iban de ciudad en ciudad presentándose en carpas; se convirtió en todo un sistema complejo industrial del entretenimiento, con manager, con actores profesionales, con cadenas de mando que copiaron a exactitud los modelos industriales de inicios del siglo XX, donde existía un jefe y un operario que cumplía órdenes, cadenas de mando, operaciones casi mecánicas, ideas fijas, etc…


Poco se pensó desde esa época en utilizar el cine como herramienta pedagógica explícitamente; los intentos de los antropólogos en utilizar el cine como elemento de documentación pueden ser considerados como ejemplar, en crear conciencia de conocimiento de paisajes inexplorados, culturas distintas, vidas extrañas a un citadino occidental; se avanzo bastante, pero fue cercado prontamente por el negocio, por la “cultura del entretenimiento” que lo cubría todo. Del cine entretenimiento se paso al cine propaganda, la utilización grosera para vender, esto ocurrió desde mediados del siglo XX hasta la fecha. Todo se podía vender a través de la pantalla, desde actitudes y sentimientos, pasando por lavadoras, carros y trajes. El cine solamente era una máquina de hacer dinero.


Ahora se trata de rescatar al cine, como elemento comunicativo, como apoyo, complemento o instrumento de trabajo educativo. Las imágenes en movimiento conectan el sentimiento con el conocimiento, la pasión con la razón. Se trata de motivar con las imágenes para generar procesos participativos de conocimiento y de crear sensibilidad crítica con las cosas que nos pasan. Más allá de pensar el cine como solo un ente de procesos racionales, el cine conmueve y promueve sensaciones, pensamientos y actitudes, hace llorar, molestarse, alegrarse, reírse…eso es la primera puerta del conocimiento; esos actos son la llave, que para un maestro sepa facilitar más conocimientos con una mirada crítica, democrática y pluricultural.


Por lo tanto este concepto de “cine y educación” tendría que ser parte de la curricula escolar. La lectura de imágenes en una herramienta de primera línea para este mundo de nuevas tecnologías y acercamientos a una cultura digital en marcha. Necesitamos actitud analítica, interpretativa y critica para estos tiempos, la tecnología hace posibles escenarios y contextos impensables hace pocos años.



O lo esperamos sentados, que se nos venga en avalancha, que nos cubra haciendo imposible movernos o lo esperamos preparados, con herramientas y con actitud crítica. Allí esta nuestro reto…y tu ¿por donde apuestas?

miércoles, 6 de octubre de 2010

Material de trabajo Audiovisual: La Patagonia Rebelde, película de Héctor Olivera

El estreno de la película de Héctor Olivera, La Patagonia Rebelde, tuvo lugar en 1974. Se basa en la investigación realizada por Osvaldo Bayer, quien entre 1972 y 1978 publicó los cuatro volúmenes de Los vengadores de la Patagonia trágica.

Se trata de la represión azotando los trabajadores rurales del extremo sur argentino, entre 1920 y 1921.

Por ese entonces, el descenso de los precios internacionales de la lana y la pérdida de mercados para la carne de oveja, afectaron la rentabilidad para los grandes terratenientes y comerciantes del sur patagónico. Las consecuencias lógicas fueron la desocupación y el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores rurales. Esta circunstancia fue aprovechada por las secciones locales de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), dominada por los anarquistas y influente en las ciudades de San Julián y Río Gallegos para impulsar una campaña de sindicalización de peones, hacheros y otros asalariados. Pero la respuesta de los estancieros fue extremadamente dura: despidos, violencia, amenazas. La simple elaboración de petitorios por parte de los peones podía dar lugar a represalias.

Ante la falta de acuerdo entre las partes, el gobierno nacional decidió enviar al 10º Regimiento de Caballería, al mando del teniente coronel Héctor Varela, cuya actitud represiva no tuvo límites: ordenó fusilamientos en masa, obligó a las víctimas a cavar sus propias tumbas antes de la ejecución, encerró a huelguistas en graneros a los que luego se prendía fuego. Los anarquistas denunciaron el asesinato de 1.500 personas; nunca hubo cifras oficiales. Si bien Varela, después, no fue más ascendido por el gobierno nacional, tampoco se inició una investigación para castigar su conducta. El presidente Yrigoyen optó por el silencio. Años más tarde, Varela fue muerto por un atentado, como represalia por la ferocidad con la que llevó adelante la misión encomendada por el ministerio del Interior.



PELÍCULA INTEGRA




Notas de cine rebelde