Por:
Miluska Elguera
Egresada de Antropología UNMSM
Egresada de Antropología UNMSM
Colaboradora en sistematización
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Más allá de los UVK o de los CINE PLANET (guarda con el cherry)en su mayoría difusora de mega producciones con efectos especiales, HAPPY ENDs, con butacas abarrotadas, con trabajadores explotados y con falta de promoción del cine nacional; existen ecrams prestados, canchita de a sol, mucha chamba y compromiso detrás del impulso de generar nuevos habitus en cuanto al deleite del séptimo arte: LOS MICROCINES BARRIALES, gestores de miradas alternativas y comunales que nacieran como propuesta del GRUPO CHASKI[1], ¡Si pues, la gente que hizo “Juliana” pues brother!
Es con la finalidad de dar un alcance de lo que fuera el PRIMER ENCUENTRO DE MICROCINES A NIVEL NACIONAL que tuvo lugar del 12 al 14 de marzo del presente en Chorrillos que vuelco esta reflexión desde mi subjetividad influenciada por la mirada antropológica sin ser un escrito de carácter científico social pero con los coqueteos de serlo en la medida de la realización de futuros trabajos de campo a profundidad. Utilizaré las categorías manejadas por los actores sociales que en este espacio interactuaron no necesariamente por estar de acuerdo con ellas, sino por expresarme en el lenguaje ya apropiado por sus imaginarios; por ello colocaré dichos conceptos entre comillas para hacer las distinciones pertinentes:
En dicho ENCUENTRO se dio el intercambio de experiencias y charlas informativas que nutrieran a los asistentes de nuevas propuestas para mejorar sus espacios de autogestionamiento y difusión de “cultura"[2].
Un “MICROCINE” es un una sala de proyección de películas en el cual se difunden materiales de corte independiente y social, de procedencia peruana y latinoamericana, tanto para niños, jóvenes y adultos que mediante la autogestión de jóvenes (de procedencia tanto urbana como rural recientemente) con la venta de canchita a sol o a china no más o en algunos casos pagando de entrada un sol o material de reciclaje se pone en marcha.
Son subvencionados en ocasiones por instituciones que prestan o donan los ecram, dvd y las salas de proyección. Posteriormente el espectador participa de un cine foro donde se debate sobre el contenido de la película.
La contraposición del “cine horizontal” ante el “cine vertical” es uno de los puntos claves para entender la mirada de” LOS MICROCINES” y la labor conjunta del GRUPO CHASKI:
La idea es la de promulgar un “cine horizontal” desde el cual se pretenden ver reflejadas realidades que conlleven a la reflexión del espectador que vería en la pantalla grande parte de su vida, des –elitizando el proceso de aprehensión del cine como hasta ahora es concebido en el imaginario social haciendo que dejen de ser sectores consumidores de rostros y vivencias que no les son familiares y que por el contrario, genera necesidades de vivencias ajenas.
Por otro lado cine comercial o “cine superficial “es vertical en tanto su posicionamiento ante el público espectador de producciones que no ven como próximas, sino como adormecedoras de impulsos de cambio y crítica, no produce como lo intenta el cine horizontal materiales que estén al mismo nivel que el expectante fortaleciendo identidades.
Los integrantes de los EGM[3] son jóvenes entre los 20 a 30 años de edad, que ven su actividad como la base para el cambio de vida en sus comunidades, sin embargo no conciben como político su accionar, sino más bien como “cultural”, así como también lo es la intensión del GRUPO CHASKI denominar en primera instancia a las EGMs .
Sin embargo a mi parecer toda serie de acciones organizadas para generar un cambio social tienen un nombre específico, que es POLITICA.
La militancia no sólo tiene rostro de personaje candidateable, sino que desde espacios diversos y/o alternativos se hace política de otros modos, con objetivos claros de modificar habitus en una sociedad que aparentemente necesita dichos cambios.
Llevar a cavo proyecciones de películas que muestran contenidos a los que la población no se encuentra acostumbrada requiere de la creación de mecanismos que logren convocar público, corriendo el riesgo de tener en ocasiones salas vacías, como lo exponen no pocos de los participantes. En dicho caso llegará el momento cambiar estrategia que hagan que las sillas no se queden huérfanas de espectador.
Para ser creadas dichas estrategias requieren la participación de un equipo de trabajo permanente y comprometido que aporte ideas para el “cambio cultural”, pero los integrantes están trabajando, o se encuentran haciendo sus tareas escolares, así que el problema de la organización surge. Se necesita además elaborar herramientas que modifiquen la realidad externa y algunas más que hagan lo propio con la interna; ello con la finalidad de hacer andar el proyecto en común.
Así pues con modificaciones radicales en la directiva de la EGM Puno, a causa de periodos de manejos verticales del poder, se opta por establecer delegados por funciones específicas conservando el clima de horizontalidad: Decisiones en consenso para echar a andar un plan de acción en común.
La imagen de unos jóvenes que se reúnen para “pasar películas” en sus ratos libres[4] se torna como una labor seria y colectiva que pide reestructuraciones internas, como todo grupo emprendedor de un trabajo político.
Integrantes de MICROCINES PUKARA (PUNO) en una conversación que tuve en pasillos con ellos, manifestaron la necesidad de ser reconocidos como entidades que promueven el cambio en sus comunidades, aportadores del desarrollo en sus tierras.
Como aspiración de acá a un año la mayoría de las EGMs se veían como depositarios de la mirada legitimadora de los gobiernos locales hacia la apuesta por el “cine horizontal”, mirada que contribuiría a la interiorización en la comunidad de las formas y mensajes del “séptimo arte que alimenta”[5] .
Una miembro del MICROCINE LATINCINE (SJM), de quien no expondré su nombre real por ser menor de edad; manifiesta que el proyecto del microcine avanzará teniendo tolerancia y compromiso, considerando que si bien no es un trabajo remunerado se está apostando por el cambio del lugar donde se vive, que se quieren cosas mejores y un cambio de vida del lugar donde se habitó desde niños.
Al preguntarle si veía como solución el mudarse de barrio para conseguir que los suyos tengan una “mejor vida”, me argumenta que esa solución es la más sencilla, sin embargo de lo que se trata es de quedarse en el lugar de donde uno es y hacer el cambio para toda la gente.
Si ese argumento no es una propuesta política, entonces no se me ocurre como calificarlo.
Las necesidades que los integrantes de los MICROCINES manifestaban iban desde necesidades netamente logísticas, como financieras y/o de auspicicios y la impulsación de redes entre instituciones entendidas del “asunto cultural”; sin embargo una necesidad que subyace al texto principal de tener mejores proyecciones y más asistentes, es pues la de gestar una estructura de trabajo interna, LA ORGANIZACIÓN DE LAS BASES PARA GENERAR MEJORES RESULTADOS acá es cuando insisto en lo imprescindible que es esto para cualquier proyecto a miras de un cambio social; ¿Qué podemos hacer con grandes ideas si no tenemos un equipo de trabajo que además del entusiasmo tenga compromiso y que sobre todo, lo materialice?
Es pues una de las reflexiones que me generara EL ENCUENTRO que tuvo otro ejes que tratar: El refuerzo de la identidad tanto de los EGMs y sus miembros como de la comunidad, la importancia del cine alternativo que refleja nuestras realidades, y otras temáticas más, pero yo dejo a relucir lo que se dijo entrelineas en dicho espacio, lo que se ve a veces como una mala palabra LA POLITICA.
¿Es acaso el temor al contenido de “lo político” lo que lleva a algunos de estos grupos que se autodenominan culturales a obviar lo ineludible; que están realizando prácticas políticas? ¿O quizás la deconstrucción del concepto es urgente para reubicarlo en diversos escenarios que hoy surgen desposeídos afortunadamente de las prácticas medievales del político partidario? : Las de tener una estructura rígida y asambleismos inacabables donde se decide como decidir.
La cultura no está divorciada de lo político, resulta ocioso decirlo, pero la política es parte de la vida cultural, es decir; de prácticas institucionalizadas e interiorizadas como parte de la normalidad en el cotidiano de los integrantes de una sociedad determinada, para su puesta en como algo espontaneo e ideal, que en realidad está compuesto de partículas manipuladas, manipulables, maleables con el acontecer social.
Cierto es que dentro de los microcines se han presentado intensiones de ser un grupo candidateable, en regiones como Ayacucho y Puno; esto ha hecho que se les vea con rostros castigadores por parte de algunos de sus compañeros, y que levanten la voz diciendo que ellos quieren un cambio cultural, pero no quieren hacer política; va otra vez la interrogante para todos y todas con la que cierro este escrito: ¿Qué es hacer política?
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[1] El Grupo Chaski es una asociación civil sin fines de lucro que desde 1982 trabaja en el campo de la producción y difusión audiovisual orientada al fortalecimiento de valores sociales y culturales. La institución está conformada por un colectivo de cineastas, comunicadores sociales y audiovisuales comprometidos con la promoción del cine como una herramienta para el desarrollo cultural y económico de los países de la región latinoamericana. En : http://www.grupochaski.org/
[2] No concuerdo con esta categoría utilizada en el contexto que se presenta, sin embargo la cito en tanto categoría utilizada por los actores sociales de la realidad citada, que adquiere el sentido de comportamientos estructurados e interiorizados en las práctica cotidianas asumidos como un sub - estilo de vida dentro de un marco general, asimismo es concebido como la adquisición de nuevos conocimientos.
[3] Equipos gestores de microcines
[4] Algunos padres de familia de menores de edad que participan en la gestión de microcines descalifican la labor de estos tachándolos de “chicos que pierden el tiempo” al no ver remuneración económica para los mismos.
[5] Cine que no es superficial, que da enseñanzas de la vida.
[1] El Grupo Chaski es una asociación civil sin fines de lucro que desde 1982 trabaja en el campo de la producción y difusión audiovisual orientada al fortalecimiento de valores sociales y culturales. La institución está conformada por un colectivo de cineastas, comunicadores sociales y audiovisuales comprometidos con la promoción del cine como una herramienta para el desarrollo cultural y económico de los países de la región latinoamericana. En : http://www.grupochaski.org/
[2] No concuerdo con esta categoría utilizada en el contexto que se presenta, sin embargo la cito en tanto categoría utilizada por los actores sociales de la realidad citada, que adquiere el sentido de comportamientos estructurados e interiorizados en las práctica cotidianas asumidos como un sub - estilo de vida dentro de un marco general, asimismo es concebido como la adquisición de nuevos conocimientos.
[3] Equipos gestores de microcines
[4] Algunos padres de familia de menores de edad que participan en la gestión de microcines descalifican la labor de estos tachándolos de “chicos que pierden el tiempo” al no ver remuneración económica para los mismos.
[5] Cine que no es superficial, que da enseñanzas de la vida.
