
Nota del editor: texto elaborado por el conjunto del grupo Chaski y discutido en los primeros grupos de Microcines en los años 2006, pero aun tiene la vigencia por los males que relata y el sueño que pretende constuir..
Las nuevas tecnologías de información y comunicación producen cambios. Podemos decir que nos encontramos al inicio de una “Sociedad de la información”. Este es el término que se usa a nivel internacional. El reto es que la nueva construcción sea también una “Sociedad de la Comunicación”.
Vamos por partes. En un proceso de comunicación hay una relación entre el emisor y el receptor. Las nuevas tecnologías empezaron a cambiar las cosas empezando por el lado del emisor. Los costos bajan, los aparatos son más fáciles de manejar, lo cual ayuda a aumentar la producción de mensajes; también ayuda a aumentar la aparición de nuevos medios para difundir estos mensajes. ¿Pero qué pasa del lado del receptor? Si no logramos educarlo y prepararlo mejor para la nueva etapa, si permanece en su rol actual de consumidor pasivo, solo observaremos un aumento de mensajes y del consumo – pero no de la comunicación. Es más: existe el peligro de que con una sobredosis de información el receptor tenga cada vez más dificultades de concentrarse, de escuchar o de mirar con atención. O que tenga cada vez más dificultades de formarse su propia opinión y compartirla con los demás…
En el Grupo Chaski nos imaginamos un receptor o un espectador activo. Queremos transformar el ‘ruido’ o el ‘consumo rápido y superficial’ en comunicación. Eso solo funciona con un “espectador nuevo”. Porque no podemos avanzar o alcanzar un nivel superior de desarrollo si no aprendemos a seleccionar bien los mensajes, si no les dedicamos atención y si no aprendemos a mirar y escuchar.
En el panorama audiovisual de nuestros países es obvio que los productores de la televisión y de los multicines aportan poco o nada al proceso de educación y poco o nada a la construcción de identidad de los receptores. La Red de Microcines quiere contribuir al cambio de esta situación. El medio audiovisual es una herramienta ideal para dinamizar nuestros sueños y esfuerzos de desarrollo. Por lo tanto no debería ser despreciado ni tampoco ser abandonado al dominio de los que reducen lo audiovisual a una “mercancía de entretenimiento”.
Nuestros promotores audiovisuales tendrán la tarea de buscar y capacitar a los “nuevos espectadores”. Las películas que seleccionamos les ayudarán en esta labor porque, sin dejar de entretener, facilitan y provocan la reflexión y el debate. Las películas se difunden con un material adicional que contiene información sobre la temática, el contexto social y cultural y sobre los que están trabajando como autores, actores o técnicos detrás o delante de cámaras. Los promotores y los espectadores aprenderán a dialogar sobre lo que ven, a formarse sus propias opiniones y a expresarlas.
De esta manera los “nuevos espectadores” contribuirán a que en la nueva etapa no solo cuente el negocio de los que producen los mensajes sino el beneficio en forma de participación activa de los que los reciben.
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